¿Sabes que me han contado de......?



El rumor va de boca en boca sin que nadie pueda dar razón de ello: ¿sabes que me han contado de.......?

El principal peligro de los rumores se halla en la rapidez con la que se transmiten y el gran número de personas a las que llega.

El rumor es una información no verificada y está basada en que me lo dijo un amigo o alguien de confianza.

Frases que utilizan los receptores que a su vez vuelven a difundir el rumor:

- “cuando el río suena agua lleva”.
- “si lo han dicho por algo será”.

La intencionalidad de los rumores es perversa o tendenciosa.

El rumor es una técnica que consiste en proporcionar informaciones erróneas, llevándoles a difundir opiniones que correspondan a las intenciones del desinformado. La desinformación tiene como base una información falsa, ofrecida en clave de mentira, y puede darse el caso de que algunas de las informaciones sean verdaderas, pero ocurre que en el contexto de la desinformación incluso las verdades se dicen con fines desorientadores o engañosos.

Una de las técnicas para vencer al supuesto enemigo ha sido el rumor, porque en los rumores se reflejan opiniones, dándoles libre curso a los rumores se induce a sus destinatarios a la creencia de cosas que para verificarlas y conocer si es verdad no habrá acceso.
El rumor es un medio muy apropiado para desmoralizar a quién sea. Mediante el rumor se puede hacer perder la credibilidad en las personas y sus intenciones en un partido.
Al faltar una información objetiva y verídica sobre los hechos, terminan imponiéndose los rumores, creándose una situación de confusión y desconcierto.
El rumor no importa si es cierto o no, importa la autoridad del que habla. En ocasiones sucede que el rumor descansa en el hecho de que hay una persona que su testimonio es incuestionable.

El rumor siempre es una técnica de manipulación.

La persistencia en repetir un rumor o mentira es un factor decisivo para que finalmente sea aceptada como una verdad incuestionable.
El rumor suele ser un mensaje interesante, seductor, ambiguo, destinado a ser creído y secreto. ¿Quién no se ha hecho nunca eco de un rumor?

En ocasiones los rumores surgen de manera intencionada al ser generados para conseguir un determinado objetivo en contra de un compañero, los rumores viene generados por la envidia o por la intencionalidad de desacreditar la imagen de alguien para su propia conveniencia.

El rumor solo empeora el clima de trabajo conjunto, avivando la rumorología solo se consigue minar el trabajo, el ánimo y ganas de trabajar de la persona sobre la que se rumorea, la imagen interna de un partido empeora considerablemente llevando esa imagen al exterior con la consecuente perdida de credibilidad frente a sus simpatizantes y posibles votantes.

Ufff, cuidado con los rumores, algunos matan, algunos se escapan de las manos y algunos pueden acabar por siempre con la reputación y la honorabilidad de alguien y lo peor de ser víctima de un rumor es que no tienes defensa posible.

Ya sabes si quieres desacreditar “calumnia y miente sobre alguien que siempre quedará algo, aunque solo sea crear una duda hacia esa persona y la perdida de confianza que los demás depositarían en ella”.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

El rumor y otros males nos acechan constantemente pero yo creo que el tiempo pone todo en su lugar.
Si trabajamos día a día con humildad y de forma limpia nadie podrá parar esto porque la verdad es como un corcho, siempre sale a flote.
Adelante Ciudadana!

pasquino dijo...

“La calunnia e un venticello”...
canta Don Basilio, maestro de música, al Doctor Bartolo, tutor de Rosina, con la aviesa intención de frustrar los amores de ésta con el conde de Almaviva, en el Barbero de Sevilla, ópera de Rossini.
Si alguien la quiere escuchar,
http://www.youtube.com/watch?v=cPsxeH6rWic&feature=related

La peor calumnia suele ser la que procede de personas “respetables”, como este caso del clérigo tramposo que utiliza la venerabilidad que le da su cargo eclesiático para manejos tan poco edificantes.

La política en España está llena de mentirosos profesionales, quizá más que mentirosos sea que no distinguen verdad y mentira y dicen lo que creen que les interesa, con independencia de la mañana, que decía la coletilla de determinado periódico amarillento.

Pero se produce la curiosa situación de que siendo los políticos uno de los gremios con menos credibilidad, al mismo tiempo el coste político de la mentira suele ser nulo, no tiene ningún coste político, algo inconcebible en otros parajes democráticos y una enorme desventaja para los políticos que no mienten, que aunque no conozcamos a ninguno seguro que los hay. Parece como si la sociedad aplicara una especie de canon de la falsedad que aplica a todos por igual.

Espero que no se me entienda que hay que contar mentiras, Montse no te vayas a poner a su altura en las profundidades de la ignominia, y animate, que hay gente rara que buscamos y valoramos la verdad en las ideas, las cosas y las personas.
Y la verdad nos hará libres... algún día.